Cruz Roja pide establecer límites a los crímenes de guerra virtuales en los vídeo juegos


La organización humanitaria considera que el ocio electrónico debería someterse a los tratados bélicos internacionales para proteger a las víctimas en conflictos armados que aparecen en los títulos de guerra. 

Según Cruz Roja, más de 600 millones de jugadores podrían estar violando los acuerdos de las convenciones de Ginebra y La Haya.

En sagas como ‘Call of Duty’, ‘Army of Two’ o ‘Battlefield’ la vida de los inocentes vale más bien poco. En ellas se pueden realizar ejecuciones selectivas, masacres indiscriminadas o incluso violentas torturas. En el campo de batalla virtual, todo vale con tal de evitar la tercera guerra mundial. 

Sin embargo, la organización humanitaria Cruz Roja considera ha llegado el momento de ponerle límites a la libertad que permite a los jugadores ser juez, jurado y ejecutor,decidir si son soldados de honor o criminales de guerra virtuales.

“Hay una audiencia de más de 600 millones de usuarios que podrían estar violando las leyes humanitarias internacionales aprobadas en las convenciones de Ginebra y La Haya”, ha asegurado la organización en un comunicado publicado tras la celebración de la edición número 31 de su Conferencia Internacional.

Para Cruz Roja muchos videojuegos de temática bélica “promueven ataques contra civiles y lugares protegidos como iglesias o mezquitas”. Además, aseguran que en ellos “aparecen escenas que retratan interrogatorios en los que es posible realizar torturas, degradar o maltratar a los prisioneros sin que el jugador sea sancionado por ello”.

La misión ‘No Russian’ del juego ‘Call of Duty: Modern Warfare 2’ ha sido uno de los ejemplos de violencia injustificada elegidos por la organización para justificar su petición de que los desarrolladores acepten autocensurarse “con arreglo a las reglas y valores aportados por la Ley humanitaria internacional y la Ley internacional de derechos humanos”.

En ‘No Russian’ el jugador debe decidir si realiza o no un ataque indiscriminado contra civiles desarmados en un aeropuerto. En Internet hay varios vídeos colgados por los jugadores en los que se puede apreciar la crueldad con la que el juego permite emplearse a los usuarios que eligen el camino por el que optaron criminales de guerra condenados como Ratko Mladic, responsable de la matanza de Srebrenica (Bosnia), en 1995, durante la Guerra de los Balcanes.

Pero, según Cruz Roja, los videojugadores no son psicópatas ni criminales, aunque considera que “al igual que en la vida real las fuerzas armadas están sujetas a normativas en conflicto, los videojuegos que simulan estas experiencias de combate deberían preocuparse por incluir estas reglas y obligar a su cumplimiento”.

Tortura a prisioneros 

Como cualquier usuario familiarizado con los títulos bélicos sabe, los videojuegos de guerra suelen retratar situaciones donde se dispara a combatientes enemigos desarmados –técnicamente prisioneros de guerra–, se tortura o se utilizan armas para hacer daño innecesario.

En ‘Black Ops’, otro de los títulos de la saga ‘Call Of Duty’, la serie de videojuegos bélicos más popular del mercados con cerca de 100 millones de copias vendidas desde 2003, el usuario puede torturar a un prisionero para conseguir información. Además de golpearle con brutalidad, para persuadirle el jugador debe introducirle en la boca un cristal roto de ventana.

Acciones como estas han motivado que Cruz Roja solicite a los desarrolladores que apliquen en sus juegos las reglas aprobadas en la Convención de Ginebra, y que protegen a las víctimas en conflictos armados, entre ellos los heridos de guerra, prisioneros, refugiados, civiles y no combatientes.

“Los valores aportados por la Ley internacional de Derechos Humanos limitan la violencia excesiva y protegen la dignidad humana”, aseguran desde la organización internacional, para la que es “es lamentable que los productores de juegos casi nunca incorporen estas reglas de manera creativa”.

Demasiado sangriento para la consola

La solicitud de autorregulación al sector del ocio electrónico no es nueva. En 2007, TRIAL, una organización que asesora en juicios sobre genocidio o crímenes contra la humanidad, publicó un estudio donde se instaba a la industria a adoptar los tratados internacionales tras analizar títulos como ‘Army of Two’, ‘Battlefield: Bad Company’ o ‘Metal Gear Solid 4’.

De momento, ni esta intentona y la reciente petición de Cruz Roja han obtenido el visto bueno del sector. Rick Taylor, vicepresidente de comunicación en la Entertainment Software Association, ha asegurado que todavía “no los hemos discutido con ellos nada en específico", pero confirmó que “estamos comprometidos profundamente con los derechos de los desarrolladores a la libertad creativa para llevar a cabo su visión artística”.

El único ejemplo de autocensura que se recuerda lo protagonizó el sello japonés Konami en 2009. La editora de videojuegos decidió cancelar el título ‘Six Days in Fallujah’, que recreaba la polémica y sangrienta batalla de Fallujah (Irak) de 2004.

Sólo un mes después de anunciar su desarrollo a bombo y platillo, las protestas de los veteranos y las familias de los soldados muertos en la refriega consiguieron que la compañía confirmase que no comercializaría el proyecto.

‘Six Day in Fallujah’ pretendía reproducir con todo lujo de detalles –incluidas armas, vehículos y unidades que participaron– los hechos que ocurrieron en la ciudad iraquí entre el 7 y el 16 de noviembre de 2004, donde perdieron la vida casi 1.000 soldados estadounidenses y más de 3.000 insurgentes.

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